martes, 28 de febrero de 2012

Para pedalear el Uruguay


"Yo me imagino a Montevideo llena de bicicletas. 
¿Por qué no ponen los carriles de una buena vez? 
Carriles en la rambla, en las avenidas, en las calles anchas. 
La bicicleta se usa poco, por el peligro de que te rompan el cráneo. 
Montevideo podría ser, debería ser, 
la primera ciudad latinoamericana capaz de reaccionar
contra la religión norteamericana del automóvil".
De "El derecho a la alegría" de Eduardo Galeano


Montevideo es una ciudad que se puede vivir en transporte público o a pie sin problemas; ya he contado en las Crónicas de Montevideo sobre las características que tiene la ciudad que hacen que sea más fácil no subirte a un auto que hacerlo. Pero Montevideo también se puede y se debiera vivir en bici.

Como bien dice Eduardo Galeano, Montevideo podría ser la Ámsterdam de Latinoamérica; las condiciones de la ciudad son idóneas para pedalear: una geografía poco ondulada, un invierno que si bien es frío no te obliga a lidiar con la nieve, una extensión total de 525 km2 y una población habituada a recorridos promedio de 4 km.

Hay ciclistas en Montevideo y los hay por todo el país, pero no hay tantos como para subir a la bici al pódium de los medios de transporte preferidos por los Uruguayos.

martes, 21 de febrero de 2012

Tejiendo una nueva cultura cívica

Foto: Megan Boesen

Las ciudades modernas, esas donde todo se consigue, donde la oferta cultural es amplia, donde todo se resuelve con una llamada telefónica, donde hay miles (o millones) de oportunidades de empleo; las ciudades dibujadas como idóneas para la vida hoy son la casa de una población sedentaria, de ciudadanos aislados, de gente enojada, de jóvenes frustrados, de niños hastiados, son la cuna de la violencia, de la desigualdad.

La fotografía de la ciudad del siglo XXI es clara y si la observamos de cerca, con calma, con la mente fría es concluyente: el modelo originalmente planteado se ha fragmentado. Las ciudades se polarizaron, se deshumanizaron, crecieron demasiado, se desarrollaron poco, el tejido social se ha deshecho.

martes, 14 de febrero de 2012

El mito del crecimiento económico

Foto: "Happy Planet 2" de Patrick Doheny

Toda sociedad se aferra a un mito y vive por él. 
El nuestro es el mito 
del crecimiento económico.
- Tim Jackson -

Con la crisis que precede a una crisis anterior, que se dio a raíz de una crisis más antigua, a muchos nos comienza a quedar claro que el crecimiento económico no es sinónimo ni de desarrollo ni de progreso para los pueblos. Hemos visto incluso, en los últimos años, que el crecimiento económico puede ser tal que se convierte en una enfermedad maligna para los ciudadanos; la obsesión por cumplir estándares macroeconómicos ha dejado en el olvido el verdadero significado de la palabra bienestar.

La economía global ha crecido multiplicando cinco veces su tamaño en tan sólo 50 años y eso no nos ha dado más calidad de vida; de hecho, eso ha provocado la degradación del 60% de los ecosistemas, ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, ha incrementado la inseguridad y nos ha dejado sin tiempo de esparcimiento.

El nivel de bienestar de una sociedad depende en realidad de qué tan bien se aprovechen los recursos disponibles para generar calidad de vida. En el ejercicio de aprovechar los recursos algunos paradójicamente los desperdician creando en el corto plazo un satisfactor pero en el largo plazo un malestar generalizado en la población. Esto quiere decir que si el bienestar no es sustentable entonces dura poco y no estimula el progreso. Aunque esto se lea complejo, es muy lógico y lo es tanto que es cuantificable.

martes, 7 de febrero de 2012

De censura, represión y ciberprotestas

Foto: kick_start como parte de la campaña contra la censura de Flickr

Cuando era niña  y estudiaba la historia del movimiento de Independencia de México, lo de las conspiraciones me parecía incomprensible y hasta inaudito; no podía entender que la situación fuera tal que la gente se tuviera que esconder para hablar, para organizar algo que al principio no sabían bien que era y que al final fue la Guerra de Independencia.

200 años después está ahí por todo el mundo otra vez el olor de ciudadanos escondidos hablando de cómo hacerle para poner punto final a gobiernos represores, abusivos, corruptos, dictactoriales, miopes; de cómo hacer para que quien la deba la pague, para que la palabra impunidad desaparezca de nuestra sociedad y si es posible del diccionario. También hay ciudadanos que hablan en voz baja sobre cómo protegerse de la creciente violencia, sobre cómo blindar a sus familias; hablan así quedito porque ya nadie sabe en quien se puede confiar.

Y la idea de la conspiración surge porque también hay quien alza la voz y con su pluma (o teclado) escribe en blogs, en redes sociales y en periódicos independientes lo que piensa, lo que propone; hay quien alza la voz e instala una televisora independiente que a través de Internet ofrece información veraz a su audiencia; hay quien alza la voz y organiza campañas, reúne firmas, convoca a movilizaciones. Para todos ellos parece que los gobiernos, las grandes empresas y algunos otros gigantes anónimos tienen una buena dosis de censura y represión
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