martes, 31 de mayo de 2011

¿Es orgánica la comida que sirven en el paraíso?

Foto: Lucy
Todo en este mundo,absolutamente todo, puede ser objeto de debate y por supuesto que la comida orgánica no es la excepción. Hace algunas semanas, después de que hablé de la carne orgánica, un amigo lector de este blog me sugirió que también hablara del debate en torno a la comida orgánica y de lo que podríamos llamar "su lado obscuro"; y pues bien, aquí estoy escribiendo sobre la otra cara de la moneda.


El Profesor Robert Paarlberg, cuyas investigaciones se centran en la política agrícola internacional y el medio ambiente así como en la regulación de la tecnología moderna, incluida la biotecnología; ha creado todo un argumento en contra de la comida orgánica el cual ha sido secundado por muchos incluyendo a la periodista del NY Times Carla Spartos que ha publicado columnas muy duras en contra de esta forma de alimentación.


Pues bien, Paarlberg fundamenta su postura en tres premisas:
  1. La comida orgánica ni es más sana ni es más segura.
  2. La producción de alimentos orgánicos puede convertirse en un desastre ambiental.
  3. La comida orgánica no ayuda a alimentar a los que menos tienen ni a resolver la hambruna.
Respecto a su premisa podemos decir que está bien, es cierto, no está probado científicamente que los alimentos orgánicos sean más nutritivos o más sanos que los ordinarios Un estudio realizado por la London School of Hygiene and Tropical Medicine encontró que prácticamente los nutrientes son los mismos en ambos tipos de alimentos.

R.Paarlberg considera que el desastre ambiental derivado de la producción orgánica puede darse de la siguiente forma: hoy en día sólo el 1% de los cultivos estadounidenses son orgánicos, si se decidiera convertir en orgánico el 99% restante lo primero que haría falta es abono natural, es decir excremento; habría entonces que quintuplicar el ganado existente hoy y como éste se deberá alimentar con forraje orgánico pues habría que crecer la superficie de forraje y entonces crecería la demanada de agua y miles de bosques desaparecerían para dar paso a los pastizales. Ya ni hablar de las emisiones de carbono derivadas de la tala de todos estos árboles, o de las emisiones que ya no podrían ser capturadas por falta de bosques, o del cambio climático...¡Vaya desastre!

En respuesta a esta premisa, Ivette Perfecto de la Universidad de Michigan y Catherine Badgley, investigadora del Museo de Paleontología; desarrollaron un estudio usando cerca de 300 casos que les permitió concluir que la producción orgánica (tal vez en muchos casos sin certificación) da para alimentar hasta 9 mil millones de personas, es decir, a todo el mundo con todo y media orden para llevar.

Por otro lado, ha habido fuertes críticas a la premisa de Paarlberg pues su visión es totalmente localista, la realidad de EE.UU. no es la realidad mundial; hay países que subsisten con una mucha mayor proporción de cultivos orgánicos sin tener un desastre ambiental, pero sobretodo la cantidad de alimento que demanda Estados Unidos es inverosímil y lamentablemente muchos países van (vamos) para allá. En el mundo hay 1000 millones de personas en hambruna en contraste alarmante con los 1200 millones de personas obesas en este planeta. A lo mejor no es necesario producir tanto alimento.

Si bien es cierto que la comida orgánica suele ser más cara (lo cual muchas veces es sólo un tema de esnobismo más que de realidad financiera) esto no quiere decir que no se pueda resolver la hambruna o alimentar a los que menos tienen con comida orgánica y muchos menos que los pobres estén condenados a los alimentos procesados y genéticamente modificados. 

El profesor Paarlberg dice que para resolver la hambruna hay que ser más prácticos en nuestro pensamiento acerca de la preindustrialización de la comida así como en los sistemas de crianza por ejemplo de aves. Él asegura que es necesario apreciar los sistemas agrícolas que ha generado el capitalismo; concluye diciendo que Estados Unidos tiene suficiente comida gracias a que ha incorporado sistemas tecnológicos a la producción de alimentos mientras que África con su sistema orgánico, natural y tradicional no ha podido producir suficiente alimento a precios accesibles.

Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, lo ha dejado muy claro: la hambruna es producto de la pobreza y la ausencia de libertad y no dela falta de alimentos. La hambruna y la inseguridad alimentaria son un tema de sobrepoblación y principalmente de privación (concepto que lo hizo acreedor del Nobel):
“La existencia y el ejercicio de las libertades y los derechos políticos, incluida la libertad de expresión, hacen más fácil evitar desastres económicos como las hambrunas. En la terrible historia de las hambrunas, se destaca que no se produjo ninguna hambruna significativa en un país con forma de gobierno democrática y una prensa relativamente libre” - "Hambre, prensa y democracia", Diario El Clarín, Argentina, 1998
Lisa Smith y sus colegas del Food Policy Research Institute encontraron que un descenso del 55% en la tasa de desnutrición en países en vías de desarrollo fue gracias a que las mujeres fueron educadas y mejoraron socialmente; 27% fue atribuido al aumento en la disponibilidad de alimentos y el resto a temas de salud ambiental. 78% de los niños desnutridos viven en países con suficientes alimentos.

Desde mi punto de vista la comida orgánica efectivamente no es la panacea (y tampoco es baja en calorías o light, valga la aclaración para muchos distraídos), no es necesariamente más sana y tal vez tampoco más segura; pero elegir comida orgánica, cuando nos es posible es más un tema de justicia social que de nutrición, especialmente si vivimos en un país en vías de desarrollo donde la comida procesada y tecnificada de Estados Unidos se consigue a muy bajo precio restándole toda oportunidad a muchos de nuestros campesinos que producen de forma orgánica o parcialmente orgánica no porque esté de moda o porque sea más sano, producen así, porque es para lo que les alcanza.

Juzguen ustedes mismos, la información aquí está, hay mucho sobre este debate en la red y cada quien podrá decidir sin en la perfección que significa el paraíso...¿servirán comida orgánica?

Fuentes:
Seed Magazine
El Clarín Digital
Characteristics and Causes of Sever Poverty ang Hunger




1 comentario:

  1. Cuando viví en Estados Unidos los mercados de comida orgánica eran carísimos y eso todavía me da risa. Aquí en mi pueblo la comida orgánica es la que los campesinos traen cada día al mercado y es la más barata. Pero no dejo de aceptar que me atraen mucho las manzanas perfectas de los supermercados y muchas otras cosas no orgánicas. Lo del sueño americana está bien planeado, no cabe duda, pero ahora está de moda la comida orgánica y nuestros campesinos (de Chiapas, por ejemplo) ni siquiera se enteraron de que había otras cosas para comer.

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