lunes, 26 de octubre de 2015

Arte urbano: de la polémica a lo sublime


Foto: Paul Townsend CC BY-ND 2.0 

Un club de jóvenes en Bristol, Inglaterra "Broad Plain Boys' Club" con 120 años de antigüedad se mantiene abierto con mucho esfuerzo; los últimos números dejan claro que pronto tendrán que cerrar. Una mañana sobre la puerta trasera del club aparece una pintura: es una pareja que se abraza al mismo tiempo que ven sus celulares, sus rostros se iluminan como los de cualquier pareja enamorada pero esta vez con la ayuda de sus teléfonos móviles.

Al administrador del club le parece una hermosa pieza de arte, no piensa ni por un minuto que fue víctima de un 'graffitero vandálico'; incluso quita la puerta y la mete dentro del club para proteger la pintura. Tiempo más tarde el autor aparece, es el famoso artista urbano inglés Bansky el cual cede todo derecho sobre la obra al Club. Las más de 400 mil libras en las que se vendieron "Los Amantes del Celular" salvan al Club y garantizan que mantendrá sus puertas abiertas para los jóvenes de Bristol por muchos años más.

El arte urbano o callejero mejor conocido por el término en inglés "Street Art" se ha popularizado cada vez más y ha llegado a todos los rincones del mundo provocando admiración pero también polémica. Hoy, está sobre la mesa de discusión de muchos gobiernos, legisladores, artistas y comunidades. ¿Debe ser legal?, ¿es deseado?, ¿es graffiti?, ¿es vandalismo?

El arte callejero por definición, ocurre en el espacio público, se hace normalmente por iniciativa del artista; muchas veces se hace de forma clandestina y tiene un espíritu subversivo pero esto no siempre es así. El artista callejero desea exhibir públicamente su trabajo y transmitir un mensaje a la comunidad.

Foto: Sofía López Olalde
Algunos artistas callejeros son parte o el origen mismo de un movimiento; por ejemplo, "Space Hijackers" un grupo que se opone a la existencia de espacios públicos opresores, controladores y por supuesto falsos espacios públicos que en realidad han sido privatizados (convendría llamarles para que hagan algo contra la propuesta del "Corredor Cultural Chapultepec" en la Ciudad de México, más conocido como 'shopultepec'). Se hacen llamar así mismos "anarquitectos" y su propuesta incluye arte callejero y otras formas de intervención.

Otros artistas como los brasileños "Os Gemeos" o "3ttman" trabajan en el rescate de espacios olvidados o visualmente desagradables y así pintan sobre tanques industriales, callejones abandonados, abajo de los puentes urbanos.

Obra de "Os Gemeos" en silos en la isla de Granville, Vancouver, Canadá
Foto: Rum Bucolic Ape
El antropólogo francés Marc Augé propuso hace ya varios ayeres el uso del término 'no lugar' para designar esos espacios de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como "lugares", donde hay situaciones inestables y tránsito ininterrumpido; por ejemplo, una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto o un supermercado. Esos no lugares pueden llegar a ser muy fríos, vacíos, carentes de personalidad y es ahí donde muchos artistas urbanos han encontrado los espacios idóneos de expresión y donde han conseguido mayor aceptación.

Obra de Bransky
Algunos artistas urbanos hoy se han convertido en parte del equipo de planificación urbana de su ciudad y han estado a cargo de pintar cruces peatonales, embellecer elementos urbanos, decorar parques y plazas e integrar elementos que de otra forma no serían parte de un agradable paisaje urbano.
En Corea del Sur Foto: Kevin Lowry
Una de las mayores polémicas que envuelve al 'street art' es su comparación con el graffiti el cual es considerado en casi cualquier ciudad como acto de vandalismo y por algunas legislaciones, un delito tipificado. En muchos países está directamente asociado a las pandillas y existen grupos que lo combaten pacífica pero ferozmente tal como la organización estadounidense "Graffiti Hurts" que asegura que "el graffiti envía la señal de que a nadie le importa la comunidad, atrayendo así otras formas de crímenes y delincuencia en la vecindad".

Algunos afirman que el graffiti es una expresión más del arte callejero pero otros establecen una clara diferencia argumentando cosas como que el graffitero pinta para otros graffiteros y sólo con ellos se comunica; que busca fama personal y no enviar un mensaje a la comunidad y muchas veces, lamentablemente, que 'graffitean' monumentos históricos, obras de artistas urbanos y otros espacios de gran valor para la comunidad. 

Por su parte, los graffiteros se defienden argumentando que muchos artistas urbanos lo que buscan es vender su obra (como le sucedió a Bansky) y que ellos también son artistas capaces de embellecer la barda más fea y abandonada de una ciudad sin ser por eso encarcelados.

Probablemente la polémica continúe por mucho tiempo; personalmente creo que hay quienes en nombre del graffiti y del arte callejero cometen actos de vandalismo o pintan cualquier cosa en cualquier lugar sin importar la esencia, impacto o belleza. Sin embargo, los verdaderos artistas de las calles hacen cosas hermosas que a mi me han dejado boquiabierta, muchos son los muralistas del siglo XXI y merecen el respeto y admiración de la comunidad además, de llevarse las palmas por contribuir al rescate de espacios públicos abandonados y  de 'no-lugares' así como de embellecer y colorear paisajes urbanos que de otra forma serían desoladores.

Sobre el muro del cementerio - Montevideo
Foto: Sofía López Olalde


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