viernes, 22 de mayo de 2015

Las ciudades y la biodiversidad

"Central Park from Rock" by  Keithkesslerexp.
Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons 
Cada año, el 22 de mayo, se conmemora el Día Internacional de la Biodiversidad Biológica con el objetivo de informar a la población y a los Estados sobre las cuestiones relativas a la diversidad biológica y por supuesto para despertar una buena conciencia que procure la conservación. Cada año la celebración versa sobre un tema diferente: diversidad marina, especies exóticas invasoras, bosques, islas, recursos forestales y para este 2015 los ojos están puestos en el desarrollo sostenible.

En un mundo cada vez más urbanizado, los esfuerzos para alcanzar las metas del desarrollo sostenible se han concentrado en gran medida en las ciudades y por ello creo que tomarse unos minutos para reflexionar sobre las urbes y la biodiversidad es lo que corresponde hacer este año.

Cuando escuchamos o leemos la palabra biodiversidad solemos pensar en animalitos corriendo por el bosque, en exuberantes selvas, en océanos transitados por millones de peces pero nunca pensamos en una ciudad y las especies vegetales y animales que ahí viven o intentan sobrevivir.


Se piensa incluso que ciudad y diversidad biológica abundante es una relación condenada al divorcio por incompatibilidad de caracteres; no existe eso o si existe es un desastre. Sin embargo, muchas ciudades del mundo tienen una biodiversidad impresionante e incluso, están ubicadas en los llamados "puntos calientes de la diversidad biológica" (hotspots) del mundo (Figura 1). Ejemplos bastan y sobran en todos los continentes: Berlín, Chicago, Ciudad del Cabo, Ciudad de México, Curitiba, Edmonton, Estocolmo, Calcuta, Nueva York, São Paulo.


"HuertoRomita03" de AlejandroLinaresGarcia.
Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons 
Algunas de estas ciudades y otras más incluso alojan áreas naturales protegidas en medio del concreto, los motores y el caos formado por rascacielos, autopistas urbanas y la agitada dinámica cotidiana de una metrópolis. Por otro lado, las huertas urbanas cada vez son más populares y si quieren sorprenderse aún más, sepan que incluso los jardines de las casas pueden albergar diversidad biológica importante: un estudio realizado en 61 jardines de la Ciudad de Sheffield, en el Reino Unido, encontró cuatro mil especies de invertebrados, 80 de líquenes y más de mil especies de vegetales.


Una vez que está claro que las ciudades pueden ser biodiversas, viene lo fundamental: la importancia de conservar y aprender a vivir con todas estas plantas, bichos y animales. Y no sólo por el hecho de ponernos la medallita de ambientalistas o conservacionistas sino por los beneficios que obtenemos de cohabitar con toda esa naturaleza.

"Bug Dome by WEAK! in Shenzhen" by Movez.
Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons 
La ciudad biodiversa resulta ser la que mejor enfrenta, mitiga y se adapta al cambio climático. La biodiversidad urbana podría considerarse un servicio más que ningún gobierno podría solventar por si mismo; por ejemplo, tan sólo en 2005, los árboles de la capital estadounidense, Washington D.C. eliminaron 244 toneladas de dióxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono, partículas de materia y dióxido de azufre lo que significó además de un gran beneficio ambiental y de salud pública, un ahorro de más de un millón de dólares. 

Los habitantes de las ciudades que viven en comunión con la biodiversidad suelen ser más sanos y sentirse más contentos por el simple hecho de tener espacios públicos verdes útiles para la recreación y el deporte.

Los planeadores urbanos y los administradores de las ciudades deben comenzar a tomar en cuenta a los servicios ecológicos, es decir, deben encontrar la forma o las formas de integrar la diversidad biológica urbana y los servicios de los ecosistemas en la gobernanza local. El plan de acción en materia de diversidad biológica local debe comenzar a ser parte del plan de gobierno, del plan de desarrollo urbano y del presupuesto local.

Este año, celebremos reconociendo, conservando y agradeciendo la abundante diversidad biológica que encontramos en el patio, en nuestro balcón, en el parque de la esquina, en la huerta urbana del barrio, en el río que pasa cerca, en la playa donde caminamos, en la senda donde corremos, a lo largo y ancho de la ciudad en la que nos tocó vivir. 



Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Perspectiva de las ciudades y la diversidad biológica – Resumen Ejecutivo. Montreal, 2012. 16 páginas

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