martes, 31 de diciembre de 2013

Año Nuevo

"There is always hope" - Banksy

Para este Año Nuevo que ya está a la vuelta de la esquina tengo, si usted me lo permite estimado lector, muchos más que tres deseos. Para este 2014 que aún tiene sus días brillantes y sin raspaduras tengo una lista de deseos que me obliga a usar más de los dedos de una mano para enumerarla.

Deseo que...

  1. Aprendamos a amar más la tierra en la que vivimos y a los que en ella habitamos.
  2. Las fronteras sean sólo líneas imaginarias donde se hacen trámites administrativos y no cajas de camión en donde hay que esconderse, ríos peligrosos que hay que cruzar sin ser visto, deseos de consumo reprimidos, oportunidades para discriminar.
  3. Las ciudades se yergan orgullosas de la historia que cobijan y del presente que las abraza, que ese orgullo les ayude en la búsqueda del equilibrio, de la armonía, de su identidad propia.
  4. Los gobernantes sean humildes; que reconozcan a las personas que los rodean y que tienen capacidad de asesorarlos en su tarea de llevar a ciudades y países enteros por un buen camino. 
  5. Quienes nos gobiernan sean honestos; que si toman un lápiz y lo llevan en la mano al salir de su oficina rumbo a casa, regresen y lo dejen en su lugar comprendiendo que nada de lo que está ahí les pertenece, que son sólo herramientas que les fueron otorgadas para hacer su trabajo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Ciudad de goma

Foto: aristeguinoticas.com

Hace un par de años gobiernos de diversas ciudades comenzaron a alertar que los chicles tirados en las calles de la ciudad eran un problema de salud pública; se habló de 50 mil bacterias habitando en una simple bolita de chicle pisada por cientos de transeúntes; se habló de que podían ser fuente de posible contagio de muchas enfermedades.

También desde hace varios años muchas ciudades comenzaron a quejarse del gasto excesivo que representaba para sus sistemas de limpia remover tanto chicle tirado y pisoteado. La Ciudad de México dijo que remover un sólo chicle de la calle le cuesta alrededor de 20 centavos de dólar, Quito dijo que cada año gasta 122 mil dólares en limpiar goma de mascar de las calles de la ciudad, las patrullas 'quita chicles' de Murcia gastan 16 mil dólares al mes para hacer su trabajo y Santiago de Chile no se quedó atrás afirmando que al mes tenía que desembolsar más de 4 mil dólares para remover la pegajosa golosina de sus aceras.

Además del dinero la inversión en mano de obra medida en tiempo es muy alta; en Londres tardaron 17 semanas en remover los 300 mil chicles pegados en Oxford Street; diez días después la calle estaba como antes.

¿Qué tan nocivos son los chicles en el piso?, ¿qué se puede hacer para abaratar los costos de limpieza?, ¿qué han hecho muchas ciudades del mundo?
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