jueves, 15 de agosto de 2013

El buen ciudadano

Fuente: http://humor.all.ec/

La imagen del buen ciudadano es la de aquél que separa la basura y la tira en el lugar correcto; respeta la luz roja de los semáforos, paga sus impuestos, participa en las elecciones y barre cada mañana la entrada de su casa. 

A cambio, algunas de nuestras contemporáneas ciudades le devuelven un deficiente sistema de recolección de residuos urbanos, noches con calles mal iluminadas, inseguridad hasta dentro de su propia casa y un equipo de gobernantes preparados para gastar en banalidades o para poner en sus billeteras los impuestos del crédulo ciudadano.

Sin duda dentro de este sistema algo está fallando ¿es culpa del ciudadano o culpa del gobierno? ¿O será que tal vez lo que sucede es que la definición de buen ciudadano está manca?.

Tan manca como un pirata que perdió hasta el garfio en la última batalla; ese que al menos ocupaba el espacio del brazo tal vez corto pero útil, o fuerte y poderoso o tan largo que alcanzaba los más íntimos recovecos del sistema.


El brazo que le hace falta a este buen ciudadano es la decisión de alzar la voz cuando las cosas no andan bien, de tomar las calles de forma ordenada y pacífica para reclamar al gobierno que haga su trabajo, es la pluma (o el teclado) que divulga en la búsqueda de formar conciencia social, política y ambiental, es la red social utilizada para organizar a familiares, vecinos y amigos para que las cosas cambien.

Aquellos que sufren del mal del desencanto y la desesperanza en nuestras actuales sociedades se sorprenderían al ver los resultados que logra un ciudadano que a capa y espada defiende lo que es suyo: su ciudad. Harían una reverencia ante el poder de una persona que tiene bien claro que el gobierno es un conjunto de personas elegidas y contratadas para servir al pueblo y garantizar que las cosas avancen por buen camino. Se curaría de sus males al saber que el esperado cambio puede ser tan simple como entender que el voto se le debe dar a los mejores hombres y mujeres de la sociedad; a aquellos honestos, capaces, trabajadores y humildes; y que una vez en el poder hay que asegurarnos de que hagan el trabajo para el cual fueron contratados.

Hace unos meses mi madre y su esposo se volvieron dos ciudadanos más en la ruta del calvario que significa lograr cobrar un dichoso fondo para el retiro en México (conocidos como Afore); se les cerraron mil puertas, recibieron toda clase de evasivas y contestaciones groseras, viajaron desde su ciudad a la ciudad capital de su estado en repetidas ocasiones para regresar abatidos y sin lograr avances.

Un día, hicieron el 'click' que necesitaban para emprender una cruzada en búsqueda de justicia en vez de desistir y resignarse a que les dieran el dinero que quisieran en el momento que ellos decidieran.

Enviaron cartas, hicieron llamadas, se asesoraron, aprendieron sobre Afores, estudiaron las leyes y normativas, dieron vueltas y más vueltas, y ¡sucedió!: cobraron el fondo de retiro. Les dijeron que la cantidad era menor porque retenían impuestos. Como buenos ciudadanos hoy  investigan si la cantidad retenida es la correcta, si el proceso es el que debiera ser, si el comprobante de retención es legal, si el funcionario que los atiende en verdad está a su servicio o sirve a otros intereses.Ya lograron un cambio, al menos en su propia historia y si muchos lograran un cambio así tal vez las administradoras de fondos para el retiro temerosas de los 'quejosos, revoltosos y gritones' comenzarían a trabajar mejor.

Desde la distancia veo un México herido de muerte, un México donde reina la impunidad, la corrupción, donde grandes criminales son puestos en libertad, donde las mafias de todo tipo controlan el sistema y gobiernan las ciudades; veo también buenos ciudadanos luchando incansablemente por un país mejor (como todos los que de una forma a otra luchan por justicia en el caso de la Guardería ABC, o los que no abandonan el proyecto de reforma política) pero lamentablemente no veo suficientes. Veo más ciudadanos resignados que buenos.

El porqué de la búsqueda del brazo que nos hace falta como ciudadanos lo dejó claro Marco Tulio Cicerón hace muchos pero muchos años:
El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria

un poder que pretende hacerse superior a las leyes.
#DespiertaMéxico

2 comentarios:

  1. Gracias Sofi, así he hecho siempre las cosas porque no me resigno a quedarme callada, pero es cierto que el país está herido de muerte. Tambié creo que resucitará y que los nietos de Nati lo podrán ver.
    Cumplo con lo que me toca hacer a mí "la ciudadana quejosa".

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  2. Bienvenida!! y Felicidades por el artículo.

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