martes, 1 de noviembre de 2011

Los límites de la ciudad


Los planes de ordenamiento territorial son una maravilla cuando se hacen bien pero especialmente cuando se respetan; de hecho, deberían considerarse como el invento del hombre blanco y como tal deberían ser sagrados.

Lamentablemente, no sucede así; muchas ciudades no tienen un plan de desarrollo y de ordenamiento de su territorio; otras lo tienen pero no lo siguen; algunas más lo tuvieron pero el crecimiento poblacional y la corrupción echaron por la borda cada una de las ideas ahí plasmadas; muy pocas ciudades modernas crecen en orden, con límites claros y con usos del suelo claramente delimitados. 

Personalmente creo que lo más grave de la falta de ordenamiento territorial es que las ciudades no tienen límites; son como pequeños universos infinitos que crecen sin fin hasta que secuestran carreteras para convertirlas en calles y poder así deglutir paulatinamente a la ciudad vecina.

No sucede sólo en Latinoamérica, en Asia, Europa y Norteamérica las ciudades también se desbordan y comienzan a llamarse elegantemente "zona metropolitana"; sus habitantes comienzan a elegir vivir "a las afueras" donde aún hay campo y aire limpio; muchos gobiernos eligen construir viviendas de interés social allá también, en la periferia; años después ya es un caos y hay que solucionar la dotación de servicios públicos; el suministro de bienes y servicios a más de 30 ó 40 km del centro de la ciudad y el caótico tránsito que lleva miles de autos por las mañanas hacia el centro y que los devuelve por las noches.

Las consecuencias de estas expansiones ilimitadas son muchas más que éstas: se pierden recursos agropecuarios, la ciudad se vuelve difusa y lo más grave es que se multiplica el consumo de suelo, energía y materiales.

Hace poco tuve la oportunidad de ir desde la Ciudad de México hasta las Pirámides de Teotihuacán; veía atenta por la ventana como la ciudad no se acababa nunca; cómo no lográbamos salir a esa carretera que te hace saber que ya comenzó el paseo; como la Ciudad de México  se desborda en un caos urbano de viviendas a medio terminar, sin pintar, sobre calles de tierra, en medio del caos. A ese paso, Teotihuacán se convertirá en una colonia más de la inmensa urbe...

No somos ajenos al problema; las ciudades necesitan repoblar sus centros, sus barrios de antaño y dejar de invadir el campo que las rodea; así que antes de elegir una casa piensen en los urgentes límites de la ciudad en donde viven.

1 comentario:

  1. ... sigamos entonces, construyendo una ciudad que sea espacio de diversidad, de solidaridad y de convivencia; concebida, pensada, proyectada y construida desde una nueva ética arquitectónica, mas democrática, participativa, viva y creativa...

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