miércoles, 30 de noviembre de 2011

Crónicas de Montevideo. Primera de tres partes.

Foto: todo tiempo pasado fue mejor 

Hace poco más de un mes llegué vivir a Montevideo, Uruguay; sin duda una ciudad hermosa, con un gran respeto por los espacios públicos, por las áreas verdes, por las playas libres de hoteles y vendedores pero sobretodo, es una ciudad de casi dos millones de habitantes1 sin tráfico.

Muchos Uruguayos pensarán ahora que me equivoco, pues algunos habitantes de la ciudad se quejan del tráfico cada vez más difícil, pero sin duda no es nada a comparación de lo que sucede en otras ciudades del mundo; bastará decir que todas las mañanas me traslado 5 km por una de las avenidas más conflictivas en lo que a tránsito se refiere y viajo justo en el sentido de la carga vehicular; el resultado: 10 minutos en auto  y 15 minutos en transporte publico.
No se mucho aún de la ciudad pero lo que si me queda claro es que hay cuatro razones fundamentales que hacen que el tráfico no desquicie las calles de Montevideo:
  1. Comprar un coche no es tan fácil, al menos no como en México donde en los últimos tiempos con $5 y 10 botellas de refresco te llevas un coche a 48 meses sin intereses. Comprar un coche por estas latitudes es caro, muy caro y la única forma de obtener un descuento significativo es adquiriendo el vehículo como empresa lo que justificaría que el carro rodara por las calles de la ciudad pues está produciendo algo o al menos ayudando a producir. Un auto puede costar el doble que en México; dependerá de la marca y el modelo.
  2. Si de una u otra forma logras comprar un auto; ahora tendrás que lidiar con el precio del combustible: la gasolina cuesta alrededor de 1,7 dólares por litro. No existen alternativas que puedan hacer que encender y usar un auto sea más barato; es decir, no hay como en Brasil un combustible local fabricado a partir de alcohol de caña; el diesel o gas oil no es más barato y los biocombustibles no son alternativa.
  3. El sistema de transporte público metropolitano es rápido, suficiente y llega a todos lados. Está integrado por cinco empresas con concesión pero que trabajan de forma uniforme y acatando las reglas del juego. Para viajar en los autobuses puedes adquirir una tarjeta inteligente y pagar por viaje o por tiempo; hay descuentos para estudiantes y jubilados. Los domingos son gratis para los menores de 12 años y para los jubilados. Los autobuses tienen carriles exclusivos en muchas calles y muy pronto llegará a la ciudad el afamado y eficiente metrobús y algunas terminales de transferencia multimodal. Para los novatos como yo, la página del gobierno de la ciudad (Intendencia de Montevideo) ofrece una aplicación muy fácil de usar en la que tú indicas tu origen y tu destino así como la hora en la que deseas salir o llegar y a cambio obtienes todos los autobuses que te llevan, el lugar donde los debes tomar, en dónde debes bajar, a qué hora pasará y en cuánto tiempo estarás en tu destino ¡una maravilla!.
  4. La gente en Montevideo gusta de ir a la escuela que quede cerca, al supermercado de la esquina, a comprar en las ferias vecinales (mercados sobre ruedas o tianguis); todo puede hacerse caminando o  en bici; en su defecto puedes tener una pequeña moto. La ciudad es caminable; las aceras son buenas, la rambla que bordea la costa del Río de la Plata es amable para el peatón y con sus 22 km te lleva de un lado a otro de la ciudad, los comercios locales sobreviven así que a un lado de tu casa puedes comprar muchas cosas, la ciudad está llena de parques y áreas verdes no sólo para pasar el rato, también para caminar a través de ellos. 
En la Ciudad de México muchos anhelan poder caminar a la escuela o al trabajo; aquí, muchos anhelan un coche; no cabe duda que el pasto del vecino siempre parece ser más verde pero ojalá nunca pierdan de vista, como dicen por acá, que caminar por Montevideo es re-lindo. 


1. Obtenido de Wikipedia. Corresponde a la suma de las proyecciones de población para 2009 de los departamentos de Montevideo, Canelones y San José


3 comentarios:

  1. Te leo y no puedo evitar que me corra la envidia, aquí es andar en bici es interpretado como un acto de rebeldía, y, tal vez lo sea.
    Un abrazo.
    Mara.

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  2. Yo también siento envidia. En México, andar en bici es un deporte extremo.

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  3. Vaya, no sabía que era Uruguay a donde te mudabas, me alegro que te guste Montevideo, como verás, los uruguayos son muy patriotas pero tienen la estima bien baja. Cualquier cosa que necesites ya sabes por donde andamos. Un saludo y mucha suerte

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