martes, 4 de octubre de 2011

La deuda de Pedro Páramo

Foto: Luis Maram

Acaba de publicarse un número más de la serie del CIDE denominada "El Uso y Abuso de Recursos Públicos"; esta vez fue el turno de María Amparo Casar con su estudio "¿Cómo y cuánto gasta la Cámara de Diputados?" el cual tuve la oportunidad de leer y he quedado impactada o lo que sigue de eso.

De acuerdo a la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) una familia mexicana de cinco integrantes necesita al menos 7 500 pesos al mes (alrededor de 550 dólares) para cubrir los requerimientos básicos de alimentación, educación, salud, vivienda, transporte, vestido y calzado siempre y cuando permanezca en pobreza patrimonial al igual que más de 50 millones de mexicanos.  Ahora bien, con un presupuesto de 4754 millones de pesos al año, cada diputado nos cuesta alrededor de 792 mil pesos al mes (57 500 dólares) lo necesario para mantener a 100 familias promedio o bien para sacar a casi 200 familias de la pobreza extrema (a 100 mil reuniendo lo de todos los diputados).
Estas impactantes cifras nos hacen desear que al menos dos terceras partes de ese dinero se utilicen para ejercer sus funciones básicas; es decir para hacer el trabajo por el que les pagamos que es simple y sencillamente legislar lo que al final se traduce en la creación de leyes que garanticen o en su caso impulsen la seguridad, el desarrollo social, el crecimiento económico, la armonía del país.

La mala noticia es que pese a tener los diputados mejor pagados de toda Latinoamérica e incluso mejor pagados que en Alemania o en Gran Bretaña, también tenemos los diputados que menos días trabajan (sin contar sus ausencias por "motivos personales") y que gastan gran parte de este recurso en comida y telefonía; tan sólo la cifra mensual bruta de dieta por diputado es de poco más de 105 mil pesos y no hay que pasar por alto que reciben cerca de 46 mil pesos al mes para que contraten a quien tengan que contratar que les pueda ayudar en sus labores legislativas. Esta última cifra significa que los Diputados en conjunto podrían generar, tan sólo por existir, mil empleos fijos adicionales a los ya existentes en el Congreso con una remuneración mensual de 8 000 pesos más prestaciones.

Más allá de lo que ustedes o yo consideremos injusto lo que sucede con nuestros Diputados es aberrante y para muestra basta un botón que es el informe final de egresos de la 60 Legislatura que ocupó sus curules en el periodo 2006-2009: 
  • 13 millones de pesos en galletitas y café
  • 7 millones de pesos en botellas de agua
  • 126 millones de pesos en comidas
  • 613 millones de pesos en boletos de avión
  • 222 millones de pesos en telefonía fija y móvil
Y con más tristeza les informo queridos lectores que el gasto de nuestros flamantes Diputados aumenta año con año y parece ser que no tiene freno; hoy la llamada cámara baja de legisladores recibe tanto dinero como el Programa de Infraestructura Social Básica para Pueblos Indígenas o como el programa DICONSA que pretende superar el problema de pobreza alimentaria que hoy aqueja a tantos mexicanos.

María Amparo Casar, al final de su estudio nos ofrece el resultado de algunas encuestas ciudadanas que revelan que el 46% de los mexicanos desaprueba el trabajo de los Diputados y que teniendo una media latinoamericana de confianza en el Congreso de 34% en México sólo confiamos en un 28% mientras que hay países como Uruguay donde la confianza es del 62%. Y para cerrar su estudio con broche de oro (o de latón debido a la austeridad) nos enteramos que sólo el 15% de los mexicanos han tenido en alguna ocasión comunicación directa con su Diputado Federal contando aquí un 4% que dice haber establecido esta amena charla a través de una carta la cual no me parece que sea comunicación muy directa que digamos.

En fin, aquí están los números, aquí está la sorpresa, aquí está la indignación pero también en nuestras manos tenemos el voto, la capacidad de alzar la voz y de conformar organizaciones civiles que exijan a toda esta gente que viva en coherencia con la realidad nacional y que no insulte con su estilo de vida el trabajo para el fueron elegidos.

Hoy nos toca ser un poco como el hijo de Pedro Páramo al que su madre le dijo cuando fue a Comala a buscar a su padre: "No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro."

2 comentarios:

  1. en verdad es indignante enterarse de tanto abuso economico, pero yo siempre he tenido la duda como se le hace para exigirles algo y no ser ignorados en el intento, que pasos hay que seguir para que esto no siga pasando?

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