martes, 6 de septiembre de 2011

Hemos fallado como Estado

Foto: Gobierno Federal
Un estado fallido es una amenaza para sus propios habitantes. De acuerdo al reporte elaborado por Foreign Policy y el Fondo para la Paz, México se acerca cada vez más al temido abismo por el que caen los países que no pueden garantizar lo básico a sus habitantes.

En el límite del fracaso como país soberano están hoy países como el nuestro; el Fondo para la Paz nos ha colocado en el mismo grupo que a Libia y Egipto que enfrentan hoy guerras civiles como consecuencia precisamente de las fallas medulares de sus gobiernos.

Para generar el Índice de Estados Fallidos 2011 se utilizaron 12 indicadores y 14 subindicadores de índole social, política y económica. Cada indicador se mide en una escala del 1 al 10 donde uno es asignado como sinónimo de estable o sustentable y 10 cuando el país ha fallado notablemente en ese aspecto.


Desde 2008, México ha ido en picada y cada vez obtiene más puntos en este índice; con gran velocidad hemos ido del lugar 105 (de 177) al 94 que este año ocupamos con 75.1 puntos de 120 posibles, hemos ya rebasado la mitad, nos encontramos en el 50% de los países más vulnerables.

Pero ¿qué indicadores específicos son los que nos empujaron al límite? Bueno, pues algunos contribuyeron nada más un poquito; por ejemplo el creciente número de refugiados y desplazados, o de agravios colectivos traducidos en protestas y quejas; ha contribuido también la decadencia en servicios públicos y la permitida intervención externa.

Otros más son los que han hecho la diferencia, son el trineo que nos ha llevado cuesta abajo hasta el borde del precipicio: en primer lugar, el Fondo para la Paz considera que se ha perdido legitimidad del Estado, que las élites en el poder se han dividido y que hay una creciente violación de derechos humanos pero lo más grave del asunto es que nuestro aparato de seguridad no funciona y ha aumentado sus fallas 2.1 puntos en tres años colocándonos a los mismos niveles de inseguridad que Kenia, Etiopía, Bangladesh o Israel.

Los indicadores son los que oficialmente nos ponen en el lugar que hoy ocupamos pero lo que nos ha hecho sumar puntos y más puntos es sin duda la guerra contra el narcotráfico, sus daños colaterales y la equivocada estrategia con la que se ha enfrentado.

Tal vez la presencia de los cárteles de drogas era inevitable y su consecuente y debido combate; tal vez los daños colaterales iban a darse, pero tal vez no eran tan graves pero lo que sin duda era evitable es la estrategia de combate.

Ayer leí un artículo en el blog "Jóvenes Progresistas" que dice algo muy cierto: "La falla que presenta la línea que sigue la estrategia del Presidente Calderón se encuentra en que no es una estrategia integral, que cubra todos los puntos por donde el crimen organizado actúa, sobre todo uno: el sistema financiero... La estrategia para mermar el capital del crimen organizado aún es muy atrasada en México". Es decir, el estratega de esta guerra por parte del Gobierno debe pensar antes que en balas en cortarle los recursos financieros y humanos al narcotráfico.

Para cortar los recursos financieros y humanos hay entonces que regular cualquier actividad que se preste para el lavado del dinero; por ejemplo, los casinos; hay que hacer crecer la economía e impulsar el sector primario para generar empleos, para erradicar el ocio juvenil negativo y para evitar que nuestro campo siembre materia prima para drogas. 

Además, hay que impulsar la sustentabilidad en las ciudades: los espacios públicos, las distancias a recorrer, los esquemas laborales, los planteles educativos y la infraestructura urbana en sí deben garantizar que las familias se integren, que los jóvenes estudien o se empleen, que los niños se eduquen, que las calles puedan recorrerse con seguridad, que el empleo que se tiene alcance para casa, comida y sustento; en fin, que los giros negros, que el crimen organizado no encuentren ni suficiente dinero, ni suficiente personal, ni suficiente impunidad para operar.

Hemos fallado como Estado, no lo digo yo solamente, lo dicen ahora incluso los indicadores lo que no podemos permitir más es seguir fallando como sociedad.

2 comentarios:

  1. Y yo que me quejaba tanto de los países que tienen monarquía, siempre he pensado que es una barbaridad que el gobierno se herede y ¿si el heredero es un idiota? vaya que ya lo hemos visto en las historias de las monarquías europeas. Pero aquí, bien que fallamos como sociedad, se supone que vivimos en la democracia y de todos modos cada vez son más idiotas los presidentes. Pero FECAL es el campeón!!!!

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  2. Es uy interesante tu punto, falla cuando el ciudadano no se siente cómodo al salir a la calle o si en casa no tiene lo necesario (en el caso de que tenga casa). Alguien podría decir: Esperemos que las cosas mejoren para latinoamérica. La verdad yo no me cuento en ese grupo... Soy un tanto pesimista.

    Buen día para ti.

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