martes, 29 de marzo de 2011

Los banqueros del barrio

Foto: Oriana Eliçabe
El trueque tiene casi tantos años de existir como los que tiene el hombre de ser sedentario; durante muchos años fue la forma en la que los seres humanos consiguieron lo que no tenían y lograron darle un valor a los excedentes de su producción; es decir, a todo lo que iba más allá de sus necesidades de autoconsumo. Conforme la producción se diversificó y tecnificó, el trueque empezó a parecer complejo y se convirtió en motivo de pleitos y disputas; así que por ahí del siglo XVII a.C., en lo que hoy es Turquía se acuñaron las primeras monedas.

Con el paso del tiempo el dinero comenzó a cobrar más importancia de la que se imaginaba y mutó de un instrumento de comercio a un objeto de especulación y rentabilidad. El dinero comenzó a mover al mundo.


Hoy en día hay comunidades enteras que simple y sencillamente "ven pasar" el dinero y este no se queda nunca en su ciudad o pueblo; la gente gana dinero y decide gastarlo en productos y servicios de multinacionales, grandes corporativos o simple y sencillamente en los comercios de la capital o de la ciudad de junto antes que en los de su pueblo.

Muchas de estas comunidades, muchas más de las que uno puede imaginar, han encontrado la salida en resucitar al truque a través de redes que operan con las llamadas monedas sociales o el dinero solidario. Las monedas sociales surgen al margen de las monedas oficiales de los países y permiten el intercambio de bienes y servicios entre los miembros de la red. Es decir, si yo vivo en un pequeño pueblo que produce lácteos, productos cárnicos, algunas frutas y verduras y alguna clase de artesanía puedo organizarme con todos los productores y crear una moneda cuyo valor sea idéntico al de la moneda oficial y que sirva para comprar lo que se produce localmente; esto garantizará que la carne que se coma en el pueblo sea la que se produce ahí mismo, que la venta de leche favorezca al pueblo que la produce y en sí que el comercio local tenga una oportunidad real frente a los Wal-mart y familiares.

El intercambio organizado entre miembros de una red de trueque al final del día no es más que una clara expresión de una acción solidaria que sin duda fortalece la economía local y da cabida a un sistema de economía mucho más sustentable.

En Brasil, existen 51 monedas sociales reconocidas por el Banco Central; Suiza por su parte, vio nacer en 1934 a la primera moneda social de la historia, la cual sigue vigente y ha movido aproximadamente 2 mil millones de euros. España (Cataluña para ser más específicos) creo el Eco hace un par de años y hoy es aceptado en 170 redes de trueque en todo el mundo.

México no se ha quedado atrás, desde hace años existe el Tianguis Tlaloc con su propia moneda y recientemente los espacios noticiosos del país presentaron reportajes y notas sobre el "Túmin", la moneda social que ha permitido que El Espinal en Veracruz resucite económicamente.

Hay opiniones muy diversas sobre el hoy famoso "Túmin"; hay quien elogia el sistema, hay quien duda de su efectividad, hay quien no cree que se trate realmente de algo solidario y hay quien incluso dice que es ilegal por no ser una moneda avalada por el Banco de México. Lo único que yo se es que el "Túmin" al igual que el resto de las monedas sociales son una iniciativa de supervivencia muy inteligente y que muchas comunidades deben sin duda imitar.

Y como bien dijo Yasuyuki Hiroita, experto en monedas sociales, cualquier gente del barrio se puede convertir en banquero y acabar prestándole a las PyMES de por ahí unos cuantos billetes de su moneda social aunque parezcan del Monopoly; al final, son más valiosos para la comunidad que los dólares o que los euros.



Para saber más de monedas sociales pueden darle una leída a este documento.

2 comentarios:

  1. Hola Sofía! Interesante post el que comentas. Yo estoy intentando llevar adelante una iniciativa similar en mi pueblo, Chiva, en Valencia-España. La situación de los desempleados, entre los que me encuentro, me ha llevado a pensar cómo podemos ayudarnos y sacar partido a lo que sabemos hacer. Para ello he puesto en marcha mi blog www.soyunaparada.com en el que he habilitado un espacio de "intercambio". Ojala vaya adelante, porque nos necesitamos. Publicare tu post allí, a ver si la gente se anima a hablar de lo que necesita y lo que puede aportar.
    Un saludo,

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  2. Muchas gracias Rosa tanto por leer este blog como por compartirlo. Voy a visitar tu sitio web pues sin duda historias como las tuyas son las que inspiran este blog. Saludos!

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