martes, 8 de marzo de 2011

Desarrollo de una Conciencia Sustentable


"Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel 
de conciencia en que fue creado" - Albert Einstein

Hace un par de años fue publicado en México el libro "Desarrollo de una Conciencia Sustentable" escrito por la canadiense Eva Kras. 

Eva ha estudiado por años la transculturalidad y su relación con la forma de hacer negocios, de gestionar empresas y recientemente, su relación con este arduo camino de la búsqueda de la sustentabilidad. Sus investigaciones han sido hechas en México, Sudamérica y Europa así que lo plasmado en las páginas de su libro es más un retrato de nuestra sociedad que de su tierra natal.



La piedra angular de la teoría de Eva Kras respecto a cómo alcanzar un verdadero desarrollo sustentable es que hay que lograr primero una conciencia (individual y colectiva) sustentable y para esto no hay de sal o de azúcar; en realidad, hay un solo camino: modificar nuestros valores.

Como en aquellas historietas de Condorito aquí es donde viene el "¡Plop!": ¡¿Modificar nuestros valores?! y ¿cómo se hace eso?...

Kras dice que hay una serie de valores emergentes en los que tenemos que poner el ojo (y luego la bala) pues al final del día nos llevarán a alcanzar los valores de sustentabilidad; estos valores son de tres tipos:
  1. Los asociados a nosotros mismos como el amor y respeto propios (autoestima), la disciplina personal, la honestidad, la confianza, la humildad, la no violencia y por supuesto, la capacidad de tener y perseguir un propósito en esta vida.
  2. Los asociados a los grupos sociales ya sea familia, trabajo, escuela, sociedad; que no son otros mas que la extensión de los valores propios y le añadimos participación, solidaridad y dialogo. 
  3. Los que tienen que ver con la Tierra y el cosmos que sin duda son los más novedosos y complejos pero que debieran derivarse por añadidura de los dos niveles anteriores y que tienen que ver con una forma de vida mesurada y equilibrada.

Los valores, de acuerdo a muchos estudiosos del tema, se adquieren en los seis u ocho primeros años de vida. Esto hace que los esfuerzos por dar una "educación en valores" cobre sentido y más si se enfoca a los valores antes mencionados y si se hace con congruencia. Es decir, si el gobierno produce comerciales para televisión sobre la honestidad, pues debe predicar con el ejemplo; si los empresarios deciden fomentar la lectura como parte de una estrategia de educación en valores, ¿es correcto que la campaña se haga a través de la televisión?, si los padres enseñamos a los hijos que la disciplina es vital, entonces tenemos que ser unos soldaditos.


Suponiendo que se diseñan verdaderas y congruentes estrategias de educación en valores en la casa, escuela y comunidad; entonces podríamos resolver el tema de las futuras generaciones pero ¿cómo sobrevivimos a lo valores de los millones de mexicanos que ya dejaron la educación primaria y que somos los que hoy decidimos, compramos, gobernamos, trabajamos, pagamos....?

Ya es tarde para inculcar valores que sean los forjadores de nuestra filosofía de vida pero no es tarde para cambiar el saco que siempre cubre a estos valores: las actitudes. Y es así que la educación ambiental debe reorientarse, la educación ambiental no debe estancarse en enseñar a ahorrar agua o a separar basura, debe buscar fervientemente, con la ciencia de la mano, educar en valores y  cambiar actitudes, debe buscar desarrollar conciencias sustentables.

Y en el Día de la Mujer aquí les dejo toda esta información salida de la mente y de la pluma de una gran mujer que desde su trinchera está logrando un verdadero cambio de paradigma: ¡Bravo Eva Kras!


Sobre el libro de Eva:
Publicado en 2009 por Engrupo Editores. Se consigue en las principales librerías o bien en línea.

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