martes, 8 de junio de 2010

Olímpicamente ignorado



Ayer llegó a mi casa una encuestadora del INEGI para aplicar el cuestionario del Censo de Población y Vivienda 2010, el censo que nos dirá si ya somos 106 millones, cuántos sabemos leer y escribir, cuántos hemos dejado nuestra ciudad de origen. Siempre me han emocionado las estadísticas y en cuanto se fue la encuestadora pensé que ojalá los resultados estén listos pronto para saciar ese morbo que me provocan. ¿Y luego? Pensé, ¿qué?, ¿qué va a pasar si somos muchos más que hace 10 años?, ¿y si sigue habiendo muchos analfabetos?, ¿y si sigue habiendo un 70% de pobres?, ¿cuál es el plan? o más bien ¿hay un plan?

En 1968 el entomólogo estadounidense Paul R. Ehrlich publicó su libro “La Explosión Demográfica” (The Population Bomb) en el cual predecía un crecimiento exponencial de la población mundial que desencadenaría en un temprano colapso del planeta. Ehrlich creó el término “explosión demográfica”, predijo hambrunas y consideró que lo patriótico sería limitar el número de hijos por familia. Paul R. Ehrlich ha sido criticado fuertemente y tachado de pesimista y alarmista durante los últimos 40 años. En un solemne pase de lista dirían: “Paul R. Ehrlich” y los presentes contestarían con un grito firme: “Olímpicamente ignorado”.

En 1972, el MIT publicó un informe el cual se llamó “Los límites del crecimiento”. En este informe se dice que: “Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso tanto de la población como de la capacidad industrial”. Los autores fueron catalogados de catastróficos… “Olímpicamente ignorados”.

En 1992, 20 años después de la publicación original, se actualizó y publicó una nueva versión del informe titulado irónicamente “Más allá de los límites del crecimiento”, ahora se exponía que la humanidad ya había superado la capacidad de carga del planeta para sostener su población, aún hay remedio, se decía, pero hay que actuar… “Olímpicamente ignorados”.

Casi otros 20 años seguimos en el debate de si hay sobrepoblación o no, de si hay colapso o no. El planeta tiene 6,500 millones de habitantes, cada km2 aloja a casi 44 habitantes. En el caso de las grandes metrópolis la densidad poblacional es alarmante: en Nueva York viven  10,573 hab/km2, en la Ciudad de México es de 5,877 hab/km2, la de Shanghai es de 2,683 hab/km2. “Casualmente” ninguna de estas ciudades está catalogada como una de las mejores para vivir.

Colapso o no, sobrepoblación o no es claro que este planeta con nuestro estilo de vida ya nos queda pequeño. Es claro que no hay suficientes recursos para educar, alimentar, vestir e incluso divertir a 6,500 millones de almas. Es claro que con el paso de los años la ingeniería estructural, la arquitectura y el diseño de espacios deben avanzar a pasos agigantados para crear viviendas donde quepan más personas por km2.

El término explosión demográfico perdió credibilidad y ya no se usa más, en su lugar se habla ahora  de la Huella Ecológica. Ideada por el ingeniero suizo Mathis Wackernagel, la huella ecológica nos dice cuántas hectáreas necesita una persona para producir los recursos que consume y para absorber sus residuos. La huella ecológica de cada ser humano, calculada para el año 2003, fue de 2.2 hectáreas. Sin embargo, nuestro planeta tan sólo es capaz de otorgar a cada uno de sus habitantes cerca de 1.8 hectáreas. Sólo espero que Mathis Wackernagel no sea otro más “Olímpicamente ignorado”.

5 comentarios:

  1. Yo también deseo que tú no seas olímpicamente ignorada y deseo también fervientemente que en este país seamos cada vez más capaces de pensar y actuar y cooperar con lo que podamos, pero sobre todo de pensar críticamente sin tragarnos lo que digan nuestros medios de comunicación. Por lo pronto yo te apoyo y ya somos dos.

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  2. Saludos.
    algo así me temia desde hace mucho es algo evidente, pero al parecer como nuestro espacio-tiempo no se encuentra tan comprometido. seguimos en la pachanga.
    dicen que el peor error es creer que nada de lo que hagamos hará diferencia; asi que es mejor seguir con la idea de que podemos hacer ese cambio de actitud de todos nosotros.

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  3. Paul Ehrlich sigue advirtiéndonos hasta hoy en su prolífica producción de artículos y libros científicos acerca de los posibles escenarios que podemos dejarles a las futuras generaciones. Él insiste que el crecimiento demográfico (P) no es la única variable importante en la ecuación del impacto humano (I) al planeta: existen dos variables más que "olímpicamente ignoramos", a decir, los patrones de consumismo (A), y el impacto inconmensurable a los ecosistemas que han traido las tecnológías modernas (T).

    En pocas palabras nos dice que el impacto humano:

    I = PxAxT

    por lo tanto, pensemos de qué otras maneras estamos los humanos destruyendo al planeta; les recomiendo que vean el video genial "The Story of Stuff" de Annie Leonard (www.thestoryofstuff.com)

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  4. nunc ahe creido en las formulas con las los expertos pretenden predecir el futuro, me recuerdan un poco a personas como esteban mayo, giovanita o walter mercado con sus cartas astrales. decir que que el planeta no puede sostener a una poblacion de 6,500 millones de personas es falso porque si bien la formula asi lo estables la realidad dice otra cosa. El problema es la manera de producuir lo necesario para que esos 6,500 millones de personas subsistan. Si la energia y recursos (humanos, tecnologicos, finacieros, naturales, etc) que se destian para sacar el nuevo ipod g4 se destianran a producir alimentos sanos la caldiad de vida de las personas seria mucho mayor. sin embargo muchos seguiran cambiando de celular, de carro, de ropa de temporada, y demas cosas obsoletas, deteriorando asi su calidad de vida, pero como dicen, ese es el problema real, pero como dicen, vanidad de vanidades, todo es vanidad...

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  5. Además de eso mi estimada Sofí, checa "La dimensión oculta" de Edward T. Hall; donde trata del espacio mínimo para el sano desarrollo de los seres vivos de todas las especies. Dice que cuando este espacio vital se reduce o invade (como sucede con la sobrepoblación) aparecen varias degradaciones y perversiones en la conducta animal. Entonces podriamos achacar tantos problemas sociales a este fenómeno?

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