martes, 4 de mayo de 2010

¿Museos que educan?

Recientemente tuve oportunidad de visitar el Papalote Museo del Niño; este es un proyecto que siempre me había encantado; lamentablemente esta vez me decepcionó.

El Museo abrió sus puertas en 1993 como una Asociación Civil y hoy, 17 años después presume de ser el museo del niño más reconocido e importante en el mundo. Más de 500 empresas y personas físicas han invertido en el proyecto para garantizar, dicen ellos, la educación integral del niño. Y esto de “integral “es lo que no me cuadra con lo que vi; miren, les cuento:

Al llegar a la taquilla optamos por adquirir un Paquete Familiar que incluía entrada al museo, a la megapantalla IMAX y al domo digital; la promoción sonaba bien pues nos dijeron que comprando el paquete ahorrábamos 54% ¿Quién se puede resistir a eso? La verdad, dude cuando me dieron el total: $549; para los lectores extranjeros esto son 45 dólares o visto desde nuestra perspectiva nacional ¡casi diez días de salario mínimo! De entrada, esto ya me parece discriminación social.

Finalmente entramos y la decepción de mis hijos comenzó cuando la mitad de los experimentos ya no funciona; nos paramos en unas mariposas de metal y nos tomamos de las manos para que una fuente se encendiera pero nunca sucedió; quisimos hacer muchos experimentos más y nos quedamos a medias. Finalmente mi hija logró elevar un globo aerostático manteniendo encendido por un par de minutos un mechero; cuando me preguntó por qué se había elevado y por qué bajaba cuando apagaba el mechero le expliqué con mis propias palabras porque nunca encontré una cédula que lo hiciera ¿y si el adulto que acompaña al niño no lo sabe?

Una hora después de haber entrado fuimos a la función IMAX la cual bien valió la pena (es sin duda lo mejor del museo junto con el domo digital y la casa de los ciegos); al salir, mis ojos no podían creer la oleada de gente que había entrado al museo, eso sin duda convirtió nuestra visita en largas colas, en maravillosas actividades que a los 20 minutos tienen que concluir para que pase el siguiente grupo y en un cansancio innecesario. Decidimos tomar un refrigerio y fuimos al área de comida; si me habían impresionado las multitudes, esto era mucho peor, el museo de la educación integral, el museo del los niños más obesos del mundo vende tres tipos de comida: chatarra, calórica y grasosa ¡Escoja usted! En un rinconcito hay un puesto olvidado de jugos y ensaladas; al acercarme entendí que estaba condenado al olvido, un jugo pequeño costaba 30 pesos (2.5 USD) y un coctel de frutas 50 pesos (4 USD). A la entrada de la zona de comida luce radiante el osito Bimbo invitando a pasar al puesto de pastelitos Marinela… ¿será porqué la directora del museo es Marinela Servitje? (hija del dueño de Bimbo y por quien los pastelitos se llaman así)

Decidimos hacer una actividad más e irnos a comer a otro lado. Mi hija eligió entrar al pequeño supermercado patrocinado por Wal-mart; el juego se trata de entrar y comprar, nada más, comprar por comprar. Ni siquiera se tomaron la molestia de poner bolsas verdes de tela en el área de cajas o de llenar los anaqueles de “productos verdes”; aún sigo preguntándome ¿qué aprenden los niños con esa actividad que sea parte importante de su educación integral?

Creo firmemente que un museo no sólo debe ofrecer conocimiento o información; debe ofrecer cultura, debe educar. Un museo debe ir a la vanguardia (como decía de las Universidades en la publicación anterior) en la construcción de una sociedad sustentable. Es responsabilidad de un museo, avanzar con las civilizaciones, entender que modernizar una sala no sólo significa equiparla con pantallas de plasma y computadoras; significa también contribuir a través de sus exhibiciones y actividades a resolver los problemas contemporáneos, cosa que no me queda muy clara en el Museo del Papalote. A lo mejor es sólo mi apreciación, no lo sé… opinen queridos lectores.

P.D.: Al salir del museo nos detuvieron para darnos un regalito, un paquete para cada quien de hot cakes con cajeta marca Bimbo, no nos salvamos.


3 comentarios:

  1. GUADALUPE OLALDE4 de mayo de 2010, 13:47

    Te recomiendo mandes este maravilloso texto a la directora del Papalote. Yo creo que algo muy grave en nuestra sociedad mexicana es que no nos quejamos de nada, lo sufrimos, nos quedamos sin el museo por no poderlo pagar, etc. pero no pasa nada, nadie dice, NO SE VALE.
    Quiero citarte algo que me llamó mucho la atención y es de un libro que escribe la Marquesa Calderón de la Barca en 1840 y dice del pueblo mexicano en crisis: "Grupos de gente se reúnen en las calles o se paran a platicar delante de sus puertas y calculan las probabilidades de la situación, pero esperan lo que decidan los jefes militares, como si se tratara de alguna justicia celestial contra cuyas decisiones fuera inútil e impío el apelar"
    O sea, ya históricamente lo traemos.

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  2. el problema, como casi siempre, es la comercializacion, la sociedad como tal no es que este mal, es que asi es, esta dirigida a obtener ganacias financieras y nada mas, te hubiera salido mas barato ir a plaza universidad o loreto, o cualquier plaza, para las atracciones de este mueseo daba lo mismo ir a plaza inn, claro qeu en plaza inn aun no te cobran a entrada, a a prox llevalos a chapultepec, que les hagan maquilalje de oso panda, que se suban a las chalupas, claro que no es tan... pus tan in como ir al papalote, pero es mas barato, mas divertido, el zoologico esta bien padre y eventualmente se divertirian mas que en el museo. aah y porsupuestoq eu la zona de comida es mas rica y variada, venden unos huaraches con bistec y jugo de naranja recien exprimido pro 30 pesotes los dos

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  3. En realidad siempre me habia resistido a entrar al papalote; siempre que estaba a su puerta optaba por ir al mueso de CFE, al de historia natural o de plano baja hasta Chapultepec para aventarme el tour completo de museos-Zoológico. Con esta crónica seguro que solo me pararia al papalote por error.

    Es una pena que se maneje así un museo buscando hacerlo más rentable económicamente y se pierda la esencia y el objetivo del mismo de acercar a los niños a la ciencia. Además un precio tan alto lo hace prohibitivo para familias pobres y si encima ya no funcionan los experimentos, pues que decepción, deberian por lo menos devolver una parte de la entrada.

    Creo que el UNIVERSUM, a pesar de los pesares siempre será una opción más interesante para un paseo por las ciencias.

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